Caminos del Cebil

Acerca de

CAMINOS DEL CEBIL

La naturaleza es un espejo para reencontrar los caminos.

Caminos del Cebil fue creciendo lentamente en el espacio como los árboles.

Nos guiaron principios constructivos, como el diálogo con el monte nativo, su poética y sus elementos, la gestualidad de las pendientes del cerro y las sonoridades del río, la filosofía de Rodolfo Kusch y su geocultura desde Nuestra América, las visiones de sus pueblos originarios, junto a la observación profunda y dinamizadora de la antroposofía, para traspasar los umbrales de la luz y la sombra en el paisaje.

Construcción bio sustentable

Materiales y formas respetuosas de la Madre Tierra, para minimizar el impacto de la construcción de los espacios, cada piedra escuchada en el silencioso destino de las pircas, y una decoración con arte, impregnada de los sentidos simbólicos de una región cultural fundante, permitió que cada lugar respire y haga sentir su alma a los que llegan. Un refugio contemporáneo inspirador para una nueva relación de los humanos con la naturaleza, su memoria biocultural y sus nuevas semillas que hoy florecen en nuestras manos.

El cebil es el árbol que camina, el árbol de la visión.

El árbol del cebil o vilca, JATAJ (para los wichí) “el árbol que camina o el árbol de las visiones”, unió a los pueblos de la diversidad de América, desde la selva, por el valle y chaco, hasta alturas de los desiertos puneños. Sus semillas eran llevadas en caravanas rituales por todo el territorio. Era y es todavía, el árbol que da la visión para muchos pueblos que todavía lo veneran.

Imagino mundos

Otros mundos posibles
cada corazón humano
expandido en la luz de las estrellas
una hermandad de raíces que ven noche adentro
su centro
en el abrazo de fuego de las flores

Caminos del Cebil
fue un cuenco de barro y luz que me encontró
hace mucho tiempo
para compartir.

Un espacio para tejerme, crear y creer
para transformar el pequeño mundo fragmentado
para sanar
para aprender a ver
que la flor es vencedora en baldíos y escombros
y somos un corazón que late
por caminos de eternidad
donde todo es posible.

Vero Ardanaz

«Ver sólo la superficie de las cosas,
es estar ciego»

Abrazamos el equilibrio del árbol para reencontrar la sabiduría de vivir. En esta profunda crisis global, humana y ecológica, regresamos al árbol del origen para crear nuevos tiempos y sentidos, nuevas visiones para habitarnos.

Acerca de

CAMINOS DEL CEBIL

La naturaleza es un espejo para reencontrar los caminos.

Caminos del Cebil fue creciendo lentamente en el espacio como los árboles.

Nos guiaron principios constructivos, como el diálogo con el monte nativo, su poética y sus elementos, la gestualidad de las pendientes del cerro y las sonoridades del río, la filosofía de Rodolfo Kusch y su geocultura desde Nuestra América, las visiones de sus pueblos originarios, junto a la observación profunda y dinamizadora de la antroposofía, para traspasar los umbrales de la luz y la sombra en el paisaje.

Construcción
bio-sustentable

Materiales y formas respetuosas de la Madre Tierra, para minimizar el impacto de la construcción de los espacios, cada piedra escuchada en el silencioso destino de las pircas, y una decoración con arte, impregnada de los sentidos simbólicos de una región cultural fundante, permitió que cada lugar respire y haga sentir su alma a los que llegan. Un refugio contemporáneo inspirador para una nueva relación de los humanos con la naturaleza, su memoria biocultural y sus nuevas semillas que hoy florecen en nuestras manos.

El cebil es el árbol que camina, el árbol de la visión.

El árbol del cebil o vilca, JATAJ (para los wichí) “el árbol que camina o el árbol de las visiones”, unió a los pueblos de la diversidad de América, desde la selva, por el valle y chaco, hasta alturas de los desiertos puneños. Sus semillas eran llevadas en caravanas rituales por todo el territorio. Era y es todavía, el árbol que da la visión para muchos pueblos que todavía lo veneran.

Imagino mundos

Otros mundos posibles cada corazón humano expandido en la luz de las estrellas una hermandad de raíces que ven noche adentro su centro en el abrazo de fuego de las flores.

Caminos del Cebil
fue un cuenco de barro y luz que me encontró
hace mucho tiempo
para compartir.

Un espacio para tejerme, crear y creer
para transformar el pequeño mundo fragmentado
para sanar
para aprender a ver
que la flor es vencedora en baldíos y escombros
y somos un corazón que late
por caminos de eternidad
donde todo es posible.

Vero Ardanaz

«Ver sólo la superficie de las cosas, es estar ciego»

Abrazamos el equilibrio del árbol para reencontrar la sabiduría de vivir. En esta profunda crisis global, humana y ecológica, regresamos al árbol del origen para crear nuevos tiempos y sentidos, nuevas visiones para habitarnos.

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